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Doctrina Bolivariana como fundamento hacia las Nuevas Epistemología Sur

“Creamos o erramos”, basta ya ante tantas indefiniciones. Venezuela está montada en un nuevo modelo con nombre y apellido: la Doctrina Bolivariana.

Si no nos empeñamos, tal como lo establece la Constitución Bolivariana en su Preámbulo: refundar la República, estaremos eternamente fregados.

El tiempo apremia y no podemos continuar con el chip del colonialismo y arrodillados ante la Doctrina Monroe.

Ahí está el pueblo aguardando pasivamente que los cuadros políticos decidan el destino de la Patria bajo la premisa de la Doctrina Bolivariana.

En ese sentido este enfoque Bolivariano para no perder de vista al Padre de la Patria y de una vez por toda para encender la mecha del Bolivarismo en el marco de las nuevas epistemologías del sur, a saber:

Manifiesto de Cartagena

El Manifiesto de Cartagena, del 15 de diciembre de 1812, es el primero de los grandes documentos políticos de Simón Bolívar. En términos generales, puede definirse como el análisis crítico de los errores que condujeron a la caída de la Primera República. Desde el punto de vista militar, pero principalmente desde el punto de vista político e institucional que, de no ser advertido y asimilado de manera clara y precisa, haría ingenuo e ilusorio todo proyecto de independencia.

Así, visto a luz de este documento fundamental en los anales de la historia de Venezuela, la caída de la Primera República es también la consecuencia del sistema federal que se adoptó, lo que dio lugar a un gobierno débil e ineficiente. Por último, para Bolívar quedó claro que no se podía concebir este proyecto de independencia sin la unión de Venezuela y la Nueva Granada.

En definitiva, el Manifiesto de Cartagena da cuenta del convencimiento de Bolívar acerca de la necesidad de construir y compartir una visión y una misión colectiva de NuestraAmérica.

Es sin duda alguna, un documento que contiene los primeros trazos de la estrategia revolucionaria continental del Libertador, y una plataforma que sembró los principios fundamentales de la nacionalidad latinoamericana que fundó las bases de un espíritu de unidad entre la Nueva Granada y Venezuela; dejando un legado filosófico, político e ideológico para la lucha de los pueblos.

Pueden apreciarse ya en este texto temprano dos ideas claves que van a expresarse en forma constante en el pensamiento político de Bolívar a todo lo largo de su vida. La primera es su oposición al federalismo, que nos sólo dificulta la lucha contra el enemigo sino que contribuye a desintegrar nuestras nacientes repúblicas; y la segunda, su defensa de una revolución continental, porque la América que quiere liberarse de España es una sola patria y porque no hay otra forma de enfrentar con posibilidades de éxito al poder colonialista español.

Discurso de Angostura

El 15 de febrero de 1819, hace doscientos años, el Libertador Simón Bolívar instaló en Venezuela el Congreso de Angostura, bajo la inspiración del ideario republicano y humanista del general Francisco de Miranda.

Durante el cónclave, que representó el segundo Congreso Constituyente de la República de Venezuela, Bolívar se dirigió a los 26 diputados electos en plena guerra de independencia por las provincias de Caracas, Cumaná, Margarita, Guayana, Barinas y Barcelona.

En un discurso en el que llamó a conducir con firmeza el destino de la nación, el Libertador delineó el rumbo de la Revolución de Independencia y abrió el debate hacia la Ley Fundamental y la nueva Constitución, que consolidaría más tarde la unión de las repúblicas en la Gran Colombia.

Aquí te traemos cinco ideas de aquel histórico discurso, que ha trascendido el tiempo y tiene plena vigencia en el siglo XXI.

1. “Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”.

2. “¿No dice el Espíritu de las Leyes que éstas deben ser propias para el pueblo que se hacen?, ¿que es una gran casualidad que las de una nación puedan convenir a otra?, ¿que las leyes deben ser relativas a lo físico del país, al clima, a la calidad del terreno, a su situación, a su extensión, al género de vida de los pueblos; referirse al grado de libertad que la Constitución puede sufrir, a la religión de los habitantes, a sus inclinaciones, a sus riquezas, a su número, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales?. ¡He aquí el Código que debíamos consultar, y no el de Washington!”.

3. “La esclavitud rompió sus grillos, y Venezuela se ha visto rodeada de nuevos hijos, de hijos agradecidos que han convertido los instrumentos de su cautiverio en armas de libertad. Si, los que antes eran esclavos ya son libres; los que antes eran enemigos de una madrastra, ya son defensores de una patria”.

4. “Renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso (…) la educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”.

5. “Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”.

Así pues, es un discurso que quedaría para la historia no solo del país sino de la región. Ante los legisladores de la época Bolívar presenta un proyecto de constitución.

En el contexto de la guerra de independencia, el Libertador analiza la realidad de su tiempo pero además plantea una filosofía de gobierno producto de la reflexión continua de las causas que llevaron al fracaso de la primera y segunda República en Venezuela.

Para ello, Bolívar se muestra ante todo como un ciudadano. “Si merezco vuestra aprobación, habré alcanzado el sublime título de buen ciudadano, preferible para mí al de Libertador que me dio Venezuela, al de Pacificador que me dio Cundinamarca y a los que el mundo entero pueda dar”.

Luego analiza la complejidad que la confluencia de razas ha marcado en el llamado “nuevo mundo”. “No somos europeos, no somos indios, sino una nueva especie media entre los aborígenes y los españoles”, señala.

“Nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los títulos de posesión y de mantenernos en el país que nos vio nacer, contra la oposición de los invasores, así nuestro caso es el más extraordinario y complicado”, expone.

Más adelante, apunta que las instituciones que surgieran a raíz de la independencia tenían que responder a las necesidades y posibilidades de las nuevas sociedades que buscaban constituirse en naciones. “El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible”, afirma.

Entre las bases que destaca de un gobierno republicano para Venezuela son la soberanía del pueblo, la división de los poderes y la libertad civil.

Bolívar también centra la educación como principio fundamental de las nuevas repúblicas. “Moral y luces son los polos de una república, moral y luces son nuestras primeras necesidades”, sostiene.

Traemos a colación una de las frases que caracterizaría la propuesta Bolivariana que Hugo Chávez, líder de la Revolución, que presentaría al país: “¡Legisladores! Dignaos conceder a Venezuela un Gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral!”.

El Congreso Anfictiónico de Panamá

El Día de la Unidad Latinoamericana y del Caribe, que surge en el marco del Congreso Anfictiónico de Panamá hay estas seis frases que rescatan la importancia de los sueños de integración que tenía el Libertador Simón Bolívar en el Congreso que se instaló en Panamá el 22 de junio de 1826.

El Día de de la Unidad Latinoamericana y del Caribe busca conmemorar los ideales Bolivarianos integracionistas para la región.

Entre los líderes contemporáneos que siguieron la línea de la integración latinoamericana, destacan entre otros Dilma Rouseff, Hugo Chávez, Fidel Castro, Cristina Fernández de Kirchner y José Mujica.

Durante la primera cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada en Caracas, Venezuela, en 2011, la expresidenta de Brasil, Dilma Rouseff dijo:

“Nosotros podemos construir una integración que sea realmente productiva, que nos lleve al crecimiento de nuestras economías y también que nos lleve a un proceso que no sea la explotación de un país por otro”.

Por su parte, el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez aseguró:

“Yo estoy seguro que no nos van a descarrilar, estoy seguro que hay descarriladores de oficio que se la pasan todos los días pensando y actuando a ver cómo se arma una guerra entre nosotros, pues entre nosotros no habría guerra ni más conflictos, sino hermandad, paz, integración, unión, comprensión de los problemas de cada uno, de cada país”.

Luego, Fidel Castro, en una entrevista al medio argentino Clarín en mayo de 2003, afirmó lo siguiente:

“Yo creo, de la misma forma en que los latinoamericanos piensan que hay que unirse para buscar soluciones a la gravísima crisis económica, hay que unirse para buscar solución al problema de la paz y la unidad de las naciones latinoamericanas sin injerencia alguna de Estados Unidos. No le conviene a este hemisferio ninguna intervención, por el destrozo que causaría a nuestros pueblos y sus riquezas. Por lo demás, no conduciría a nada ni liquidaría la violencia, todo lo contrario”.

En su intervención durante la primera cumbre de la Celac en 2011, la expresidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner dijo:

“Estamos ante una posibilidad histórica de convertirnos en protagonistas del Siglo XXI. Para eso necesitamos instrumentos concretos, políticas y alianzas muy fuertes no sólo en el campo de lo económico sino en lo político”.

En la misma cumbre de la Celac, el expresidente de Uruguay, José Mujica reiteró:

“Tenemos que estar juntos, los de izquierda, derecha y centro. El peor servicio que podemos hacer es no tener gestos de unidad. Seremos adultos si lo hemos comprendido”.

La celebración del Día de la Unidad Latinoamericana y del Caribe fue impulsada por el Parlatino y fue aprobada en agosto de 1988 en la XII Asamblea Ordinaria que se realizó en Buenos Aires, Argentina.

Otras incidencias del augusto Congreso Anfictiónico

El Congreso Anfictiónico de Panamá no derivó en los resultados que Bolívar esperaba. La mayoría de las naciones que asistieron no estaban en condiciones políticas ni económicas para cumplir con los acuerdos. Además, las divisiones entre ellas derivaron en conflictos fronterizos.

Con todo, el Libertador se enfocó en la creación de la Confederación de Los Andes (Colombia, Perú y Bolivia) para oponerse a la política imperial de Estados Unidos y a las clases dominantes.

Colaborar en la consolidación de la unidad de las nuevas repúblicas, creando una confederación de los pueblos iberoamericanos que comprendía desde México hasta chile y Argentina, además de facilitar acuerdos de defensa común.

Pues bien, el Congreso Anfictiónico de Panamá se instaló entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, cuyo objetivo también era crear una confederación de los pueblos iberoamericanos desde México hasta Chile y Argentina, éste era el objetivo central.

Su instalación ocurrió en medio de las conquistas independentistas en Hispanoamérica, tras la liberación del Alto Perú (actual Bolivia) por parte del Libertador Simón Bolívar y del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre.

Este Congreso se constituyó en la concreción del máximo sueño del Libertador, quien en 1815 expresó desde Jamaica: “¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuera para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!… Ojalá que un día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso…”.

Bajo esta perspectiva, Bolívar anhelaba el entendimiento entre todos los países y buscaba la unidad del continente: NuestraAmérica.

Participaron en el conclave la Gran Colombia, México, Perú y la República Federal de Centro América, mientras que Gran Bretaña envió un observador y los Países Bajos otro a título personal.

¿Cuál fue la agenda del congreso?

-Afianzar la independencia, la seguridad interna y la no intervención.

-La igualdad jurídica entre todas las naciones.

-Relaciones entre los Estados por medio de un Congreso plenipotenciario permanente.

-Reforma social basada en la libertad y la paz.

¿Se concretaron los acuerdos?

El Congreso Anfictiónico de Panamá no derivó en los resultados que Bolívar esperaba. La mayoría de las naciones que asistieron no estaban en condiciones políticas ni económicas para cumplir con los acuerdos. Además, las divisiones entre ellas derivaron en conflictos fronterizos.

Carta de Jamaica

Después 204 años que ese gigante, llamado Simón Bolívar, quien escribió uno de sus documentos político más célebre de la historia de la Patria Grande “Contestación de un Americano Meridional a un Caballero de esta Isla” mejor conocida como “La carta de Jamaica“.

La Carta de Jamaica es un texto redactado por el Libertador Simón Bolívar y redacción ocurrió, el 6 de septiembre de 1815 en Kingston, capital de Jamaica, en respuesta a una misiva de Henry Cullen, ciudadano británico que residía en Falmouth, al noroeste de esa isla.

En el documento, Bolívar expone las razones que provocaron la caída de la Segunda República, que se dieron luego de recibir la negativa de las autoridades de Nueva Granada de colaborar con una nueva ofensiva contra el Ejército español, lo que obligó a Bolívar a dirigirse a Jamaica con la finalidad de conseguir la cooperación del Gobierno inglés para proseguir la lucha por la libertad americana.

La carta es considerada como uno de los más importantes pronunciamientos del Libertador, pues revela sus ideas, además de ser un texto que expone con exactitud y acierto lo que ocurriría unos años más tarde en casi todos los países americanos.

En su trajinar Bolívar después de perder la segunda República, viaja a Jamaica, donde estaba con mayor auge intelectual las ideas y principios de la Revolución Francesa y como dicen los historiadores intentando lograr apoyo británico, por ser en esos momentos uno de los rivales históricos de España.

El comerciante Henry Cullen, intentando indagar sobre la real situación de las colonias españolas en América, le escribe a Bolívar como tentándolo a reflexionar, lo cual evidentemente logró, además que El Libertador vio la posibilidad de solicitar a la Corona Británica el apoyo necesitado.

Un documento donde Bolívar hace gala de sus habilidades diplomáticas, le permite r toda la región, confesando su conocimiento al respecto, debido a la diversidad de caracteres de los habitantes de cada región.

En la Carta se pasea desde la conquista, mencionando los abusos cometidos por los conquistadores, y cómo la Corona se dedicó en la región más que todo a una función administrativa, dedicada a manejar los altos asuntos del Reino, y la decadencia del trato de España, cada vez más opresivas que incluso que los excesos de la conquista, por es más que una Madre Patria, se convirtió en “madrastra”.

La dispersión de un pueblo oprimido hace difícil saber qué clase de gobierno desean, y que les hace también estar en frecuentes desacuerdos entre ellos y en algunos sitios ni siquiera parecían desear la independencia.

Es por ello que en esta misiva expresa el Libertador una reflexión acerca de cuál debería ser el mejor sistema de gobierno para los americanos, donde, como siempre no se muestra partidario de un sistema federal, por cuanto considera que los americanos no están políticamente maduros para mantener tal sistema sin caer en guerras internas que generen dominación de unos estados sobre otros.

Se pasea por un sistema de pequeños estados monárquicos que tampoco encuentra adecuado. Al final plantea una la idea que ha sido constante en su ideal político, convertir a la América hispana en una sola nación con un gobierno central, localizando la capital en Panamá o en alguna ciudad costera de Nueva Granada (Colombia), aunque reconoce que por razones políticas, quizá sea mejor ubicarla en Nueva España (México).

Este documento tiene gran valor histórico, porque arroja mucha luz sobre las ideas y motivaciones de Simón Bolívar, aunque el otro objetivos de la Carta de Jamaica, no surtió el efecto deseado, pues la ayuda solicitada por Bolívar a Inglaterra, como era de esperar, le fue ofrecida cuando ya había obtenido apoyo en Haití.

La carta fue uno de los documentos en el que se fundó la independencia de las colonias españolas en Latinoamérica. La obra buscaba demostrar la intención del Simón Bolívar de romper los lazos que existían con la corona española, que representaba una fuente de yugo y opresión para el pueblo de América.

La visión que se tenía de la corona de España es que esta habría violado, en contrato social, un acuerdo entre la monarquía y los pobladores de nuestro continente, por el hecho de favorecer de manera parcializada a las personas nacidas en España en cuanto a la asignación de cargos importantes y otros empleos, sin tomar en cuenta a los criollos.

Bolívar indicó la necesidad de que cada nación tenga su propio régimen de gobierno, organizado y competente, en el que se respetaran los derechos del hombre y se reconocieran las diversas razas que existen en cada una de ellas.

Asimismo, destacó la diversidad originada por el mestizaje, y el consecuente surgimiento de una nueva “especie media”, mezcla de blancos criollos, aborígenes y afroamericanos que tendrían derechos como “legítimos propietarios del país”.

El Libertador expuso una visión de la región en la que prevalece la unión de los países americanos por medio de la lengua y la cultura, con la diversidad como base fundamental.

El tema puede servir como una guía a través de los años como la integración en las formas actuales de organizaciones como la CELAC, UNASUR, MERCOSUR, sobre todo en el aspecto de unión y respeto de las culturas particulares de cada nación.

Además la Carta constituye una obra de corte filosófico, puesto que se considera como una extensión del pensamiento originado por la Ilustración.

Una evidencia de esto es la inclusión de conceptos desarrollados por Montesquieu, al igual que otras concepciones como el contrato social y el derecho natural.