Política

Hay que pensar en grande

Operation Underground Railroad Movie
Coronavirus en el Valle: reportan 1283 nuevos contagios y 66 muertes este viernes

Necesitamos una universidad con el afán permanente de ampliar las fronteras  del conocimiento, en un adecuado equilibrio entre la investigación fundamental y la orientada hacia objetivos  específicos para beneficio de toda la sociedad

Una mirada de conjunto a los diferentes contextos que configuran el escenario en el cual se deben desenvolver las instituciones de educación superior plantea un cúmulo de interrogantes de especial significación respecto al caso ecuatoriano. ¿Qué factores determinan el desarrollo de nuestras instituciones en los tiempos actuales? ¿A cuáles demandas debe responder el sistema de educación superior? ¿Qué políticas resultan prioritarias concertar e impulsar para asegurar el adecuado funcionamiento del sistema? ¿Qué limitaciones y cuáles problemas críticos se requiere atender en el futuro inmediato? ¿Qué estrategias se conciben para dar curso a las soluciones que estos problemas precisan?

Yo creo que lo que hagamos hoy en día en la formación de la educación superior en el Ecuador y en la producción del conocimiento, va a depender el futuro. Ya no podemos seguir viviendo solamente de la explotación de los recursos naturales, hay que incorporar valor agregado, creatividad y desarrollar actividades en las que lleguemos primero a algunos procesos que no se han visto en otras partes del mundo. Hay que tener claro que será muy difícil competir, por lo tanto, creo que debemos pensar en grande y apostar a un esfuerzo sostenido y rápido y a generar nuevas alternativas.

Cada Universidad, cada Escuela Politécnica, cada Instituto Superior ha hecho su propio recorrido y aunque poseen autonomía y orígenes diferentes se han unido en la preocupación y el compromiso de consolidar el Sistema Nacional de Educación Superior.

En la última década la educación superior ha experimentado significativas transformaciones en el Ecuador. El creciente número de estudiantes debido a la gratuidad de la educación hasta el tercer nivel; la multiplicación de sus esferas de actividad; la variedad de instituciones con fines, funciones y prioridades diferentes, son parte de las nuevas exigencias y desafíos a los que se enfrenta la educación superior. La universidad se encuentra entre aquellas instituciones del mundo contemporáneo que experimentan mayores desafíos. Impactan en ella profundos y complejos cambios en múltiples campos de la vida humana: el desarrollo de la ciencia y la tecnología que ha contribuido  a transformar los procesos productivos,  las condiciones de acceso y los modos de distribución de la información; las formas de organización  de las economías y las dinámicas sociales con desiguales efectos.

Para la universidad ecuatoriana estos retos adquieren particular relevancia en virtud de las actuales circunstancias sociales y económicas que vive el país. Hoy se requiere afianzar: una  universidad que forme ciudadanos libres, con firmes convicciones éticas y comprometidos con una sociedad democrática, con el más alto nivel de calidad y en toda la diversidad de los saberes científicos, técnicos, humanísticos y culturales.

Necesitamos una universidad con el afán permanente de ampliar las fronteras  del conocimiento, en un adecuado equilibrio entre la investigación fundamental y la orientada hacia objetivos  específicos para beneficio de toda la sociedad.

Requerimos una universidad que interactúe con el sector productivo y el Estado, generando un ambiente  propicio para los procesos de innovación científica  y tecnológica necesarios para el desarrollo sustentable del país. Una universidad inclusiva que asuma un rol protagónico en la construcción de una sociedad en la que la educación, el conocimiento y los demás bienes culturales se distribuyan democráticamente.

Los altos niveles de pobreza y de población  socialmente excluida en el Ecuador, así como la imperiosa necesidad de reconstruir la economía y los lazos sociales, constituyen una dimensión fundamental que debe incidir con particular énfasis en la definición de políticas educativas, científicas y tecnológicas para los próximos años. Al respecto, la universidad debe incrementar su contribución al cambio socioeconómico con justicia social e igualdad de oportunidades y promover un proyecto de desarrollo sustentable. Para lograr estos objetivos se necesita contribuir al debate sobre la situación y propuestas para la mejora del acceso al sistema de educativo en sus diversos  niveles. Se requiere que los sucesivos presupuestos universitarios contemplen incrementos progresivos que posibiliten  el cumplimiento de estos objetivos.

Una adecuada inversión en educación, ciencia y tecnología constituye una condición necesaria para el desarrollo  social, económico y cultural del país.

Ecuador Universitario